Tratamiento de Hidradenitis Supurativa en Córdoba

La Hidradenitis Supurativa es una enfermedad crónica, de origen desconocido, que se caracteriza por la aparición de nódulos recurrentes, abscesos, fístulas y/o cicatrices en las áreas donde existen glándulas sudoríparas apocrinas, (axilas, zonas submamarias e intermamarias, ingles y genitales externos, glúteos y zona perianal).

Suele iniciarse después de la adolescencia; siendo más activa durante los 20 a 30 años y a mayor edad, disminuye su severidad.

Puede existir una o varias lesiones en la misma localización, o en múltiples localizaciones. Cuando existen varias lesiones en una localización, las lesiones tienden a converger e incluso a formar fístulas entre las mismas (conductos de conexión dentro de la piel), suelen supurar y no tienen tendencia a la curación espontánea.

En un mismo paciente pueden existir lesiones en distintos estados de evolución y en distintas localizaciones. Hay épocas en que la enfermedad es muy activa y épocas en las cuales disminuye su actividad. En algunas mujeres, los brotes coinciden con la menstruación; también se relacionan con la fricción y con dietas ricas en azucares.

El paciente manifiesta dolor el cual decrece al drenar los abscesos. El evento principal es el taponamiento de la piel en la salida del pelo (canal folicular). La oclusión de dicho canal condiciona una ruptura del mismo y la extrusión de sus contenidos, incluyendo las células de la piel, bacterias que viven asociadas al folículo, sebo, y los folículos pilosos en el tejido circundante, y aparece la respuesta inflamatoria característica, que conduce a la formación de nódulos y abscesos, que afectan a todas las estructuras asociadas al folículo.

La respuesta inmunitaria que se produce en respuesta a la oclusión y ruptura folicular parece alterada, de manera que se produce una cascada inadecuada de liberación de moléculas, lo que desencadena una respuesta inflamatoria exagerada.

A dicho proceso puede asociarce la colonización de bacterias, como el Staphylococcus aureus.

Fisiopatogenia: Primeramente se sostenía que la Hidrosadenitis Supurativa se trataba de una infección; posteriormente una enfermedad de la glándula sudorípara apócrina; en la última década tomó protagonismo la oclusión del folículo piloso. Actualmente debido a esta respuesta inflamatoria inadecuada a la oclusión folicular, se incluye a la Hidrosadenitis Supurativa dentro de las Enfermedades Autoinflamatorias, en las cuales se producen respuestas inflamatorias muy exageradas, frente a eventos comunes.

Diagnóstico: por las características clínicas, por localizaciones características y la forma recurrente de presentación. Pueden realizarse estudios complementarios, que variarán en función de los síntomas del paciente y si presenta comorbilidades (biopsias cutáneas, cultivos, imágenes, estudios reumatológicos y digestivos).

Tratamientos

  • Destinados a tratar la obstrucción del folículo piloso: retinoides, tópicos o vía oral.
  • Destinados a controlar la respuesta inflamatoria: corticoides vía oral o intralesionales. Controlan también la inflamación, conjuntamente con el control de la sobreinfección bacteriana, los antibióticos como las tetraciclinas, las asociaciones de rifampicina y clindamicina, entre otros. En algunas ocasiones se utiliza la dapsona o la colchicina, que tienen propiedades antiinflamatorias. Los fármacos inmunosupresores, que disminuyen la respuesta inmunológica, como metrotexate, ciclosporina o azatioprina, pueden utilizarse en algunos pacientes. Recientemente, se ha demostrado la utilidad de los fármacos biológicos los cuales actúan bloqueando la sobreexpresión de moléculas como el TNFalfa, que está aumentado en la respuesta inflamatoria de los pacientes con Hidrosadenitis; los cuales disminuyen las lesiones inflamadas y previenen la aparición de nuevas lesiones. Si la respuesta es satisfactoria, se utilizan en pautas continuas, durante años.
  • Para controlar la sobreinfección se utilizan antibióticos; en general tetraciclinas o bien la asociación de rifampicina y clindamicina. Es frecuente aconsejar tratamiento de mantenimiento con clindamicina tópica en las áreas afectadas.

Otros tratamientos

En algunas ocasiones, en las que se detecta alguna alteración hormonal, pueden ser útiles tratamientos que bloquean las hormonas androgénicas, como algunos anticonceptivos, espironolactona, finasteride. Existen estudios que demuestran que el bloqueo de la hormona insulina es beneficiosa, por lo cual se usan fármacos como la metformina.

En ocasiones, se realizan tratamientos quirúrgicos para y drenaje de los abscesos alivia los síntomas asociados a la inflamación, especialmente el dolor.

La depilación con láser ha disminuido los brotes de la enfermedad, así que puede ser una medida coadyuvante. Estos tratamientos actúan de forma beneficiosa por dos motivos: primeramente son tratamientos antiinflamatorios locales, y por otra parte al disminuir el calibre del folículo pilosebáceo, disminuyen el riesgo de oclusión folicular.