Envejecer con elegancia

Con el paso de los años, las células de la piel se dividen más lentamente, la dermis se afina, ya que la elastina y las fibras de colágeno aumentan su laxitud, causando depresiones en la superficie cutánea denominadas arrugas… las cuales son consecuencia de la evolución natural, producida por el paso del tiempo, que conlleva al envejecimiento… y es en la cara donde mayormente evidenciamos este proceso fisiológico cutáneo.

Cada arruga es diferente ya que su anatomía se modifica según su localización. Las líneas de fruncir el ceño y las patas de gallo, se desarrollan por pequeñas contracciones de los músculos. Sonreír, marcar el entrecejo, entornar los ojos y otras expresiones faciales habituales causan que estas arrugas se vuelvan prominentes.

Las expresiones unidas a la gravedad, contribuyen a la formación de mofletes y a la caída de los párpados. Los surcos nasogenianos también son provocadas por la acción de la actividad muscular y acrecentados por la caída gravitacional. Tenemos por lo tanto, diferentes tipos de arrugas por lo que es necesario a la hora de realizar un rejuvenecimiento facial, un esquema de tratamiento en el cual combinemos distintas estrategias.

¿Y que podemos hacer? …

Si bien el paso de los años es inevitable, afortunadamente en la actualidad existen diferentes tipos de tratamientos de rejuvenecimiento facial que, combinados estrategicamente, nos permiten trabajar sobre los diferentes tipos de arrugas.

En la actualidad la tendencia es utilizar como eje preventivo y de tratamiento del envejecimiento facial la combinación de radiofrecuencia (VenusFreeze®) y terapias fotolumínicas (TFD, LPI, Láser) para rehabilitar la textura de la piel; con toxina botulínica en las arrugas de expresión supranasales y técnicas de relleno en arrugas infranasales.

La toxina Botulínica tipo A “Dysport®” (comercializada en Argentina por el laboratorio Galderma), es una proteína natural purificada que actúa en la unión neuromuscular, es decir, en el lugar donde confluyen el nervio responsable de la contracción del músculo. Para ello se inyecta en la terminación nerviosa, donde inhibe la liberación de las vesículas que contienen un neurotransmisor llamado acetilcolina, responsable de activar la contracción muscular.

Se aplica sobre músculos específicos para provocar su relajación y así evitar que al realizar una expresión marcada (asombro, sonreir, enojo, etc.) las arrugas se hagan evidentes. El tratamiento debe estar a cargo de médicos especialistas, que conozcan la estructura muscular y nerviosa de las zonas a tratar y las unidades adecuadas para cada tipo de arruga.

El ácido hialurónico es la sustancia de relleno más confiable del mercado. Es un polisacárido natural, reabsorbible, compatible con todos los tejidos, por lo que no requiere test de alergia previo a su colocación. En el organismo se encuentra en forma natural en el humor vítreo, articulaciones y cordón umbilical, formando una matriz viscosa donde el colágeno y las fibras elásticas están inmersos.

Emervel® biosintético de origen no animal, es la nueva gama de rellenos de ácido hialurónico de Galderma, con diferentes presentaciones según su densidad. Su aplicación proporciona hidratación, elasticidad y volumen a la dermis, mitigando arrugas menos incipientes “Emervel® Touch”; corrigiendo arrugas moderadas en surco nasogeniano, comisuras bucales y entrecejo con “Emervel® Classic”; atenuando arrugas peribucales y delineado del reborde labial con “Emervel® Lips”; minimizando líneas glabelares o del entrecejo con “Emervel® Deep” y realizando relleno de pómulos, mejillas y definición del contorno facial con “Emervel® Volume”.

A diferencia de otros ácidos hialurónicos, tiene una alta tasa de reticulación lo que permite una reabsorción lenta en los tejidos que se implanta. En su formulación contiene lidocaína que brinda anestesia en el momento de su difusión y todas las presentaciones traen agujas flexibles que facilitan las técnicas de colocación y la difusión del producto, en sus diferentes formas.

Emervel® y Dysport®, escapan de los convencionalismos y se convierten en auténticos escultores de las facciones del rostro. Constituyen tratamientos complementarios que en ocasiones quienes tenemos una vasta experiencia, asociamos en la misma zona e incluso en la misma arruga, ya que la toxina botulínica, relaja los músculos depresores con el fin de que los músculos elevadores tengan más potencia y provoquemos un efecto simil lifting y el ácido hialurónico, da soporte a este efecto, obteniendo rostros de apariencia más natural. La sinergia de ambos constituye una oferta de excelencia para pacientes que no quieren atravesar una cirugía, y para quienes eligen tratamientos no invasivos. Además nos permiten tratar toda la arquitectura facial envejecida y, con mínimas dosis prevenir dicho proceso, en pacientes más jóvenes.

Es un privilegio como profesionales tener a nuestra disposición esta amplia gama de productos; con los que podemos individualizar los tratamientos de acuerdo al requerimiento de cada paciente, combinamos las diferentes técnicas y optimizamos los resultados.