Dermatología Pedriátrica en Córdoba

Angiomas

Los angiomas son formaciones tumorales de origen vascular; muy frecuentes, de naturaleza benigna y de evolución resolutiva en la mayoría de los casos.

Se presentan más en mujeres y en niños prematuros, localizándose preferentemente en cabeza y cuello.

Según su morfología se distinguen en angiomas superficiales y angiomas profundos. Los angiomas superficiales, son placas rojo brillantes similar a una frutilla; los angiomas profundos se presentan como una masa bien delimitada cubierta por piel normal y en cuya superficie se pueden apreciar pequeños vasos dilatados.

Los angiomas se hacen evidentes a las pocas semanas del nacimiento, aunque algunos angiomas son congénitos, situación poco frecuente. Crecen rápidamente en los primeros 6 meses y luego comienzan a involucionar, disminuyendo su tamaño en forma lenta y progresiva, cambiando su aspecto y tornándose su coloración de rojo opaco a violeta.

Estas lesiones son indoloras para al niño, excepto que presente complicaciones como ulceraciones o sobreinfección si se encuentra situado en zonas de roce.

Actualmente no se conoce la causa de la aparición de los angiomas. Los niños prematuros y de bajo peso tienen más predisposición, pero son de carácter esporádicos, pudiendo a veces constatarse historia familiar.

Es habitual que los padres se encuentren preocupados por la posibilidad de que el angioma se traumatice y sangre, de ser así bastara con presionar la herida durante unos minutos para que cohíba el sangrado sin causar mayores problemas. La mayoría de los angiomas no requieren tratamiento y retrogradan solos sin dejar secuelas; en situaciones especiales se plantea alguna opción terapéutica, en aquellos angiomas que obstruyen orificios naturales (se encuentran cerca del ojo e imposibilitad el desarrollo visual del niño) o que se encuentran en zonas que potencialmente podrían presentar complicaciones (situados en la región perineal, genital u otras zonas de fricción), los de rápido crecimiento, y aquellos que producen deformidades estéticas sobre todo en la cara.

Entre los tratamiento a tener en cuenta se describen esteroides orales, esteroides tópicos, esteroides intralesionales, propanolol, Laserterapia.

Acné en la edad pediátrica

Éste motivo de consulta que en forma muy frecuente aqueja a nuestros pacientes adolescentes y adultos jóvenes, también enrola a los más pequeños.

En los lactantes a veces se observan lesiones papulopustulosas, acneiformes al que nosotros denominamos “acné neonatal”, el cual muchas veces pasa desapercibido o se confunde, con otras lesiones que presenta la piel del recién nacido y probablemente es subdiagnosticado. El acné del recién nacido es más frecuente en varones donde se expresa como una respuesta exagerada del aparato pilosebáceo a los andrógenos maternos; en general no requiere tratamiento siendo autoresolutivo y en casos severos se utilizan antibióticos tópicos.

Otra edad de presentación del acné en los niños, oscila entre los 8 y 9 años en respuesta a una mayor producción de andrógenos por las glándulas suprarrenales, lo que estimula a las glándulas sebáceas y a la producción de sebo.

A la hora de elegir el tratamiento, pese que existe un amplio espectro de posibilidades, lo más importante es la valoración del paciente; clasificar la patología en leve, moderada y grave, conocer la regularidad del ciclo menstrual en caso de tratarse de una niña, la actividad del paciente y la posibilidad de adherencia al tratamiento.

Es fundamental la educación del paciente por el Dermatólogo tratante explicando en forma clara:

Las causas del acné.

El rol de la dieta en dicha patología.

La importancia de conservar las lesiones sin extraerlas, para no aumentar la posibilidad de cicatrices.

La contraindicación en el uso de fijadores del cabello (frecuentemente usados por pacientes adolescentes) los cuales generan acné cosmético.

La duración del tratamiento, el cual generalmente es a largo plazo y el abandono prematuro, genera recurrencias y recidivas.

Por último es un rol esencial como especialistas disipar mitos relacionados al acné.

Infecciones cutáneas por agentes micóticos

Los hongos pueden comprometer piel, el pelo y las uñas.

En los lactantes y niños pequeños es muy frecuente de observar infecciones por un agente conocido como: Cándida Álbicans. Ésta levadura es un agente habitual de la piel de la vía aérea, el tracto digestivo y los genitales femeninos; la cual ante diferentes circunstancias se convierte en un agente patógeno, produciendo diversas manifestaciones clínicas.

La afectación de la mucosa oral llamada Muguet, es muy bien detectada por las mamás quienes observan en el interior de la boca y la lengua de su bebé, placas blanquecinas de aspecto algodonoso, que fácilmente se desprenden al frotarlas.

¿Por qué se puede presentar el Muguet en un bebé?

Se puede manifestar por diferentes factores como:

Higiene deficiente del pezón de la mamá si el bebé se alimenta con lactancia materna.

Lavado inadecuado de la tetina del biberón.

Utilización permanente de chupete.

La zona del pañal es también la preferida por este agente, causando una “Dermatitis del pañal”, que tanto esfuerzo realizan las mamás por combatirla; ya que como su nombre lo indica está directamente relacionado con el uso del pañal, debido a la humedad que éste genera y a la posibilidad de maceración que presenta la piel expuesta a ésta zona.

Otra localización elegida por los dermatofitos es el cuero cabelludo, produciendo lo que se conocen como Tiñas Capitis. El contagio se produce por animales domésticos que habitualmente alojamos en nuestro hogar (perros, gatos, conejos); se pueden presentar con placas grandes de aspecto sucio, cubiertas por escamas y costras, con descamación del cuero cabelludo de aspecto seborreico o como placas inflamatorias con costras y pus, que drenan al apretarlas; produciendo dolor, inflamación de ganglios cervicales y en algunos casos fiebre.

Las uñas y espacios interdigitales, también son zonas de asiento de la Cándica Albicans, observándose con mayor frecuencia en aquellos niños que concurren a piletas de natación, usan calzados oclusivos por muchas horas, presentan traspiración excesiva o que por alguna causa sus defensas cutáneas están disminuidas.

Manchas de nacimiento

Estas lesiones como su nombre las denomina son “manchas” presentes en más del 80% de los bebes recién nacidos: variables en formas; tamaño, color y distribuídas en cualquier parte del cuerpo.

Las más observadas son:

Mancha salmón: conocida por su acrónico “picotazo de la cigüeña” cuando se localiza en la nuca o “el beso del Angel” ubicada en la frente. Se tratan de una anormalidad vascular capilar transitoria, desapareciendo alrededor de los dos años de vida pudiendo persistir en la vida adulta, las ubicadas en el occipucio.

Mancha mongólica: de color azulada o gris pizarra se ubica en la zona lumbosacra o glútea, pudiendo ser única o mútiple, de gran tamaño abarcando gran parte de la región lumbosacra en su presentación aberrante. Es más frecuente en la raza mestiza, desapareciendo hacia el segundo año de vida.

Mancha café con leche: marrón claro, aplanadas de muy pocos mm hasta varios cm de diámetro, se localizan en cualquier parte del cuerpo desde el nacimiento o en los primeros meses de vida. De importancia valorar la evolución de las mismas (aparición de nuevas manchas, aumento de tamaño y antecedentes familiares de estas lesiones ) por síndromes asociados.

Cada una de estas manchas deben ser evaluadas en cada control pediátrico y observadas en forma diaria por sus padres, ya que ante algún cambio en la evolución de las mismas deben realizar la consulta al Dermatólogo Pediatra.

Varicela

La varicela es una enfermedad causada por el virus varicela zoster; el cual provoca la aparición de vesículas que generalmente cursan con prurito, ardor y dolor.

Transmisión:

1. Cuando un niño infectado tose o estornuda.

2. En contacto directo con las vesículas de un niño con varicela.

3. Por la diseminación directa del virus que se encuentra en las lesiones de la piel.

Los síntomas se presentan entre 11 a 15 días después del contagio: cursa con dolor de cabeza leve, fiebre moderada, falta de apetito y malestar general. Entre 24 a 36 horas después se presentan pequeños puntos rojos, los cuales se transforman en vesículas redondas que causan picazón, y el niño al rascarse tiende a infectarse con bacterias. Finalmente se forman costras las cuales desaparecen a los 20 días.

Otros síntomas:

Dolor al tragar por las vesículas que se rompen en boca y garganta.

Dolor al respirar si se forman vesículas en la laringe o pulmones.

Ganglios inflamados en la región del cuello.

Encefalitis.

Dolor en las articulaciones.

La mejor medida de prevención de la varicela es la vacunación.

En caso de presentarse la enfermedad: el aislamiento de la persona infectada hasta que todas las vesículas hayan desaparecido.

Evitar que los niños infectados asistan a la escuela.

Evitar que los adultos infectados acudan al trabajo.

Evitar rascarse y recortar las uñas, para prevenir que las lesiones se diseminen.

Lavar la piel frecuentemente con agua y jabón para evitar una infección bacteriana.

Es necesario consultar con un especialista para que indique medidas de sostén y tratamiento.

La Piel del Recién Nacido

La piel del recién nacido, tiene características especiales que la hacen diferente a la piel del adulto. Desde el punto de vista físico es aproximadamente un 40 a 60 por ciento más delgada y la relación superficie corporal con respecto al peso es cinco veces mayor, lo que confiere un aumento en la permeabilidad y por lo tanto mayor capacidad de absorción por vía transcutánea de todos los productos de aplicación tópica, por lo que deberíamos siempre consultar, antes de aplicar cualquier crema a nuestro bebé.

La piel más delgada favorece la pérdida de agua y calor, evento más importante en los prematuros.

En cuanto a su función, destaca el insuficiente desarrollo de mecanismos defensivos: las glándulas sebáceas son escasas y el desarrollo del sistema inmune (de defensa) es inmaduro todavía, lo que condiciona riesgo a contraer enfermedades de la piel de tipo infecciosas e inflamatorias. Con referencia a esto, algunos padres tienen por costumbre el rasurado de los recién nacidos, práctica que no estaría recomendada por la posibilidad de producirse pequeñísimas excoriaciones en el momento del mismo.

Al nacer los bebés están cubiertos por una capa de grasa que se llama vermix caseoso o unto sebáceo, útil para la protección contra infecciones cutáneas y como nutriente de la piel, evitando la descamación precoz dentro del vientre materno.

Todos los recién nacidos a término presentan en los primeros días una fina descamación de su piel, debido a la humedad del medio líquido en el que viven durante 9 meses a lo largo de su vida intrauterina; lo único indicado para esta situación que aflige mucho a la mamá son emolientes (sin perfume), que le proporcionan a la piel mejor aspecto, hidratación y plasticidad.

También puede apreciarse el lanugo, vello muy fino, sobre todo a nivel de hombros y dorso, que en los niños a término es escaso y desaparece a partir de la segunda semana de vida.

En relación al color existen situaciones totalmente normales como el color azulado que presentan en las manos y pies los recién nacidos, un aspecto reticulado en el tronco que se presentan de pasar de un ambiente cálido a uno más frío y se debe a la inmadurez del control vasomotor del centro termorregulador.

Que debo tener en cuenta al realizar el aseo del bebe:

En la zona del pañal se utilizará exclusivamente agua y algodón, asegurándose que se encuentra la piel seca antes de colocar el pañal. Es de fundamental importancia el cuidado del cordón umbilical hasta y después de su caída, que ocurre entre la segunda y tercera semana de vida, este debe limpiarse con alcohol embebido en una gasa en toda la longitud del mismo no menos de tres veces al día, luego de su caída mantener esta pauta hasta que la base gelatinosa del mismo se seque por completo. Tener la precaución al momento de cambiar el pañal de colocar el cordón por encima del pañal para evitar que se contamine con orina o materia fecal del pañal y así prevenir posibles complicaciones.

Se indica el baño diario a las 48 hs. de la caída del cordón umbilical, antes se puede higienizar al bebe por sectores sin sumergirlo al agua completamente para evitar retardar la caída del cordón. No utilizar esponjas ni accesorios, solo el lavado con la mano y jabón. El abuso de los jabones perfumados y la excedida frecuencia de los baños, favorece la aparición de sequedad cutánea y dermatitis atópica.